Palm-Mar: cómo es vivir en el rincón más tranquilo del sur de Tenerife
Un pueblo sin salida entre un malpaís y el Atlántico, a diez minutos de Los Cristianos y a un mundo de distancia.
Palm-Mar es una pequeña urbanización residencial en el extremo sur de Tenerife, en el municipio de Arona, a unos diez kilómetros y doce minutos de Los Cristianos. No tiene casco histórico, ni patrón, ni fiestas propias. Lo que tiene, en cambio, es silencio, una reserva natural al final de la calle y el Atlántico por tres lados.
El paseo que empieza donde acaba la carretera
El Malpaís de la Rasca es una reserva natural especial de 315 hectáreas de cardones y tabaibas sobre lava antigua, cerrada a los coches por una barrera al borde del pueblo. Una ruta circular de unas tres horas, casi llana, pasa junto a cuatro pequeños conos volcánicos, unas salinas abandonadas y el faro de Punta de la Rasca, encendido por primera vez en 1898 y con la torre actual terminada en 1978. No hay ni una sombra ni ningún servicio. Lleva agua y ve temprano.
Este es además el límite sur de la franja marina protegida de Teno-Rasca, y por eso aquí las ballenas son un asunto local más que una excursión.
La playa
La playa de El Palmar es pequeña —unos 120 metros por 10—, de arena oscura y grava y agua tranquila. Es una playa de barrio más que un destino, y ahí está la gracia. Para una playa larga y dorada con socorristas, duchas y acceso para sillas de ruedas, Las Vistas, en Los Cristianos, está a quince minutos y tiene bandera azul.
La parte honesta: hace falta coche
Palm-Mar tiene una sola línea de guagua, la 468 de TITSA, con ocho salidas al día entre semana. La primera sale a las 06:10 y la última a las 16:00, y hay un hueco de cinco horas en mitad del día. Llegar a Los Cristianos en guagua obliga a transbordar en Guaza. En coche son doce o quince minutos.
Una vez en el intercambiador de Los Cristianos la red es realmente buena: guaguas frecuentes al aeropuerto, a Costa Adeje, a Santa Cruz y a Puerto de la Cruz. El problema son solo los últimos diez kilómetros.
Qué hay cerca
A quién le encaja
Palm-Mar le encaja a quien quiere un sitio tranquilo para trabajar y caminar, con un pueblo turístico lo bastante cerca para usarlo y lo bastante lejos para no oírlo. No le encaja a quien quiera salir por la puerta y encontrarse la vida nocturna, ni a quien piense apañárselas sin coche.